Los desacomplejaos

20 abril, 2013
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En mitad de la proyección de una película en el cine, en el repleto ascensor de unos grandes almacenes o en el atestado vagón de metro, suena un terrible cuesco y, después, una sonora carcajada acompañada de una palmada de complicidad. Y si alguien les lanza una mirada de reproche, repiten la hazaña intestinal y las risotadas simiescas. Sí, son ellos, los desacomplejaos.

 

Los del tremendo regüeldo en la reunión familiar, los del chiste grosero, zafio y machista en el banquete de primera comunión, los que miran ostentosamente, haciendo aspavientos, el culo o el escote de las jóvenes que se cruzan en la calle, los que hacen comentarios xenófobos cuando ven en la fila del autobús a un ciudadano con facciones extranjeras “jodidos panchos, ya se podían volver por donde han venido”, en voz bien alta para que se les oiga. Porque ellos no tienen complejos y dicen lo primero que se les pasa por la casposa cabeza sin que nadie se lo pregunte.

 

Así es esa gente sin complejos, fumando en la sala de espera del centro de salud “porque a mí nadie me dice lo que tengo que hacer o no hacer”, poniendo en su coche la música a todo volumen a altas horas de la noche “Y al que no le guste, que se joda, este es un país libre ¿no?” Porque para ellos, la libertad consiste en eso, en no tener complejos.

 

Lo mismo se presentan con un chándal raído en el funeral de un vecino, que abren la puerta, luciendo unos calzoncillos mugrientos, al cartero que les trae un certificado “Estoy en mi casa ¿no?” Sin complejos.

 

Y su pensamiento político, fiel reflejo de sus modales sin complejos: el universo se reduce a una serie limitada de malditos a los que reventar: perroflautas, maricones, vascos y catalanes, sociatas, progres, inmigrantes, feministas…

 

Para reconocerse entre afines, emisiones gaseosas aparte, emplean una amalgama de símbolos fácilmente reconocibles: la bandera (“con el pollo”, según su propia jerga) que exhiben en las borracheras tabernarias  tras los partidos de fútbol de la selección, el canto del “lo, lo, lo, loooo” con la música de la Marcha Real, las manifestaciones de desprecio por los inmigrantes, los sindicalistas, los mendigos… “¿Facha yo? Coño pues sí, no tengo complejos ¡un Franco que venga a poner orden aquí es lo que hace falta” “Como Le Pen en Francia, a ese sí que le respetan ‘mecaguen’”.

 

Detrás de estas tribus de desacomplejaos, podemos encontrar algún grupo organizado que les monta  sesiones de alboroto: peñas futboleras o asociaciones políticas autodenominadas “patriotas” que explotan los instintos más primarios y gonadales del hatajo de descerebrados que entonan el “lo, lo, lo, looooo” entre algún eructo que otro e invocaciones a Pinochet, a Mussolini o al mismísimo Gengis-Kan ¿Qué más da? “Son de los nuestros”, sin complejos.

 

Afortunadamente, aunque más discretos, también existe la gente ‘acomplejada’. Quienes quieren construir una España exacta y difícil, con precisión geométrica, y sin mercancía averiada. Gente, aquí y allá, comprometida con su pueblo y sus conciudadanos, que no se dejar tentar por el fácil reclamo del nacionalismo o de la xenofobia, por que cree que la igualdad y la solidaridad son pilares fundamentales de un patriotismo cívico e integrador. Son gente ‘acomplejada’ que buscan lo que pueda unir a todos los españoles, rechazando simbologías que son recuerdos de pasados rencores, discursos que solo promueven el enfrentamiento, la crispación y el odio hacia las  minorías o estigmatizan la diferencia en una sociedad que es plural y multicolor. Gente que quiere diseñar un futuro que alcanzar entre todos y para todos, como un anhelo de servicio a una empresa común… pero claro, estos son unos “acomplejaos”  y no destacan tanto como una ventosidad verbenera ¡¡Arriba el campo!!

 

CHUSPAN

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10 Responses to Los desacomplejaos

  1. Un labriego on 21 abril, 2013 at 6:58

    Señor Chuspan:
    Estando de acuerdo con el fondo de su artículo, podría decir que casi al cien por cien, no lo estoy con su grito final de ¡Arriba el campo!, acompañado de dos signos de admiración a cada lado para más destacar.
    Quizá me equivoque, pero detrás de tal desafortunada evocación me parece intuir ese pensamiento, creencia o como quieran llamarlo, yo lo domino un prejuicio, de la basta rusticidad -perdón por este pleonasmo- de las gentes del campo.
    Yo que soy de pueblo, ejerzo de ello y estoy orgulloso de haber nacido en uno ellos, he visto mucha elegancia espiritual vestida con la pana del campesino. Como he tenido que sufrir la fatua elegancia de un encorbatado que si no se ha tirado un pedo, ha humillado a uno de esos hombres rústicos pero nobles, de la estirpe de los viejos hidalgos que construyeron esta nación.
    ¡Arriba los campos de España!

  2. Chuspan on 21 abril, 2013 at 8:12

    Estimado amigo “labriego”: En las memorias de un vieja guardia leí hace tiempo que a raíz del Decreto de Unificación (efemeride que ha sido silenciada en los ambientes azules este último año) muchos falangistas, escatimada la Revolución e incredúlos al ver a muchos prebostes monárquicos, cedistas y reaccionarios en general, disfrazados de falangistas, dando discursos tan retóricos como cacofónicos, se negaron a gritar su “Arriba España” hurtado por la derechas, en los actos oficialistas, cambiándolo por un desenfadado ¡arriba el campo! que cabreaba inmensamente a los nuevos jerarcas. Los falangistas se reían de aquellos discursos y para expresar que eran cualquier cosa menos falangistas, que mezclaban velocidad con el tocino, cojones con mieses y churras con merinas, por que ya valía cualquier cosa siempre y cuando fuera desde la lealtad al general al que algunos llamaban ‘caudillo’, como ya todo el monte era orégano, gritaban ¡Arriba el campo! En ese sentido he utilizado dicha expresión, no como prejucio, que no tengo ni comparto hacia las gentes del campo, a las que manifiesto mi respeto y pido disculpas si se han visto ofendidas.

    ¡Arriba los campos de España!

  3. Javier on 21 abril, 2013 at 21:15

    Señor Chuspan, lo único que hoy y siempre debería unir a todos los españoles es la Patria, el Pan y la Justicia. En ningún caso bobadas tales como la solidaridad, la igualdad, la multiculturalidad y los rollitos multicolores (que ya veo por donde va esa banderita…).

    Ni “arriba el campo”, ni leches… ¡VIVA FRANCO!, ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

  4. UN LABRIEGO AUTÉNTICO on 22 abril, 2013 at 6:47

    YO creo que eso de la Patria, el Pan y la Justicia fue un lema que venía a encerrar y compendiar toda la doctrina política de José Antonio. Si no recuerdo mal, fue quien lo creó como grito y síntesis de todos los supremos valores que defendía.
    Una Patria de y para los españoles; una Justicia total, desde la cultura para todos y cada uno de ellos, hasta su Pan diario como símbolo del esfuerzo y trabajo de cada uno.

    A Javier. Visto lo que hay, del Rey abajo, pasando por la cochambre de los partidos y andando de puntillas sobre este pantano estancado e insalubre en que se ha convertido el pueblo español, además de gritar ¡ARRIBA ESPAÑA!,que no dejaré de hacerlo nunca, me dan ganas de gritar, como usted, ¡VIVA FRANCO!. Yo al menos, que soy falangista AUTÉNTICO y que le debo poco como tal,nunca le voy a negar su condición de auténtico español.
    Y cuanto más tiempo pasa, más lo confirmo. Sin embargo, ¡qué ojo tuvo para elegir al Borbón! Parece que lo tenía mejor para el tiro al jabalí.

  5. UN LABRIEGO AUTÉNTICO on 22 abril, 2013 at 6:47

    YO creo que eso de la Patria, el Pan y la Justicia fue un lema que venía a encerrar y compendiar toda la doctrina política de José Antonio. Si no recuerdo mal, fue quien lo creó como grito y síntesis de todos los supremos valores que defendía.
    Una Patria de y para los españoles; una Justicia total, desde la cultura para todos y cada uno de ellos, hasta su Pan diario como símbolo del esfuerzo y trabajo de cada uno.

    A Javier. Visto lo que hay, del Rey abajo, pasando por la cochambre de los partidos y andando de puntillas sobre este pantano estancado e insalubre en que se ha convertido el pueblo español, además de gritar ¡ARRIBA ESPAÑA!,que no dejaré de hacerlo nunca, me dan ganas de gritar, como usted, ¡VIVA FRANCO!. Yo al menos, que soy falangista AUTÉNTICO y que le debo poco como tal,nunca le voy a negar su condición de auténtico español.
    Y cuanto más tiempo pasa, más lo confirmo. Sin embargo, ¡qué ojo tuvo para elegir al Borbón! Parece que lo tenía mejor para el tiro al jabalí.

  6. El Campesino on 22 abril, 2013 at 7:18

    Este LABRIEGO AUTÉNTICO se ha pasao. Con una vez que escribiera lo que quería decir, le hubiera sobrao. A mí, comunista auténtico, me jode que haya escrito dos veces Arriba España y Viva Franco. Con una sola ya he tragao bastante ricino.

  7. El Campesino on 22 abril, 2013 at 7:18

    Este LABRIEGO AUTÉNTICO se ha pasao. Con una vez que escribiera lo que quería decir, le hubiera sobrao. A mí, comunista auténtico, me jode que haya escrito dos veces Arriba España y Viva Franco. Con una sola ya he tragao bastante ricino.

  8. Aguirre on 22 abril, 2013 at 7:37

    ¿para que hablar del pasado que desune a los españoles?, es como si fueramos más atras y hablaramos de la guerra de sucesión de 1701, o la malograda constitución de Cadiz o de las guerras carlistas que empezaron en 1833.

    Solo hay una cosa clara, una maldición que trajeron los Borbones a España, desde entonces guerras fraticidas, inventos separatistas, dictaduras, para acabar con Urdangarines, clara muestra de una sociedad corrupta.

  9. Javier on 23 abril, 2013 at 19:57

    Pues tiene Vd. razón, señor LABRIEGO AUTÉNTICO, Franco cometió bastantes errores, y el peor de ellos fué nombrar al borbón de sucesor.. Un error garrafal que no se si fué impuesto por los Estados Unidos. Al menos, eso han escrito algunas ‘malas lenguas’ que dicen estar bien informadas. Pero no me negará que aquella España, comparada con la actual, en la que existían leyes laborales que aseguraban la estabilidad del empleo y se construían viviendas sociales, realmente baratas, etc, etc… no era, en cierto modo, bastante mejor a la actual.

  10. Javier on 23 abril, 2013 at 20:03

    Sr. El Campesino, aunque no se lo crea yo, en mi juventud, también fuí comunista, y hasta llegué a tener por dos años el carnet del partido. Hasta que un día me di cuenta de que el modelo social que yo añoraba (quizás por los recuerdos que había vivido en mi entorno desde niño) en cierta manera eran recuerdos del franquismo. Y tras algunas vicisitudes y bastantes descubrimientos de qué era realmente el marxismo (y mucho peor aún el neo-marxismo), me di cuenta de que para ser un auténtico ‘socialista’ había que volver en cierto modo a reivindicar el franquismo y sobretodo a la falange que fundara José Antonio Primo de Rivera. No se llamará ‘socialismo’, pero se llamaba ‘nacional-sindicalismo’ y a mis ojos, aquellas doctrinas eran mucho mas socialistas que las que promulgaban en España el PSOE y el PCE juntos.

    ¡Ay! si los españole aprendieran a quitarse las vendas que nublan sus ojos y se pudieran dar cuenta de que siempre que la izquierda se queja de la famosa ‘desrregulación’, aquello que hoy se desrregula es algo que en otro tiempo estuvo regulado, y muy bien regulado. Y de que la Seguridad Social que hoy nos desmantelan entre unos y otros, contribuyó a crearla el camarada Girón, allá por los inicios de los años sesenta.

    Por eso grito ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!, y a pesar de los pesares también ¡VIVA FRANCO!

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