EL ESCUDO ANTIMISILES

28 octubre, 2011
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REFLEXIONES, PEDRO CONDE     

Hace unos dos mil años, nos dejaron escrito: “Si vis pacem para bellum”, si quieres la paz, prepárate para la guerra.

¡Ay!, si aquellos romanos levantaran la cabeza, se llevarían las manos a ella para decirnos: “Después de dos milenios, de tanta ciencia, de tantos sabios y científicos, de tantas tecnologías, de traspasar las fronterasde la Tierra, de tanto bienestar y riqueza, de tanta risa y tanto llanto, no habéis aprendido a vivir en paz. Al fin, no habéis aprendido nada”.

Desde las cavernas, en las formas, el hombre lo ha cambiado todo; en el fondo, sigue siendo el mismo; dispuesto a partir el cráneo del otro con el hacha de sílex o a hendírselo con un misil atómico.

Detrás de tantos saberes acumulados por el cerebro humano, hay uno que conocemos pero que no acabamos de asumir: que el otro es otro yo, de la misma entidad que la mía y ni un solo derecho menos.

Por aquel entonces se dijo también: “Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”. Este mensaje siempre me ha inquietado y hecho pensar que contiene una reserva en su enunciado, “a los hombres de buena voluntad”. Parece que excluye a aquéllos que no tienen o la tienen mala, como si quien hizo tal enunciado de buena voluntad supiera que no todo el mundo es bueno. En esta reserva está quizá el origen de esa estrategia que lleva al hombre de hoy a inventar un sofisticado mecanismo de defensa de tal complejidad técnica que más parece concebido contra entes extraterrestres que contra el débil y mortal humano; este ser diminuto del espacio sideral capaz de desafiar las leyes del universo.

Tal capacidad de destrucción parece concebida para individuos gigantes y monstruosos y no contra ese bípedo, pequeño, menesteroso y de tan fugaz ciclo vital. Sin embargo, en él, en éste, se unen la causa eficiente y la causa final de tamaño absurdo y vesania. Él es a la vez el creador del arma y el objeto de su destrucción. Es pasmoso que en tan parvo cerebro quepan dos principios antagónicos capaces de aniquilar el mundo, el uno; el otro, de salvarlo.

Descendiendo de toda la especulación mental y filosófica anterior y poniendo los pies sobre la tierra, la realidad es que el hombre, que ya empieza a llenar este planeta como un hormiguero, parece cumplir aquello tan sabido de Thomas Hobbes de que el hombre es un lobo para el hombre. Ahí están los dientes afilados de sus cohetes atómicos para ratificarlo.

Profundizando aún más en la realidad de una causa que lo explique, es evidente que la irracionalidad del hecho viene a dar razones para tan espectacular, asombroso y temible despliegue de estos aparatos bélicos defensivos.

Dejando atrás la Historia de la Humanidad, que viene a ser una repetición de sucesos basada en la constante conducta del ser humano, en el pasado siglo y lo que va del presente, dos conceptos distintos y antagónicos de concebir la sociedad y la economía se han enfrentado a muerte. La cruel deshumanización de uno, el capitalismo, justificó el nacimiento del otro, el comunismo, que irracionalmente le ha venido a replicar con la tiranía y la barbarie.

Y en ello seguimos. El uno, aparentemente triunfador, el capitalismo, se prepara para defenderse de los aislados y paranoicos restos que el otro, el comunismo, ha dejado encarnados en dictaduras militares, sarcásticamente conocidas como democracias del pueblo, las cuales, para más contradicción y ridículo, pretenden consolidarse como estructuras dinásticas hereditarias.

A ello, se ha sumado el renacer de un sentimiento latente y siempre presente desde que la Humanidad tiene Historia, no menos vesánico, el fundamentalismo religioso que ha tomado el poder político en algunas naciones de religión mahometana.
Al final, la irracionalidad de las causas viene a explicar la necesaria razón de las MISILdecisiones. La irracionalidad de la instalación del escuso de misiles por el capitalismo para la defensa de una parte de esa Humanidad lo explica la irracionalidad de unos orates llegados al poder procedentes del desaparecido imperio comunista, dispuestos a disparar sus misiles desde las bases asentadas sobre el hambre de sus pueblos: Corea, Cuba…o, en el caso del tercero en discordia, desde las mentes abrasadas por el obscurantismo y el dogmatismo religioso.

Con lo bien que les vendría a miles de hambrientos el importe de un misil para
la compra de pan.

Qué Dios, Alá o Yavhé nos cojan confesados.

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3 Responses to EL ESCUDO ANTIMISILES

  1. Alarico on 29 octubre, 2011 at 20:53

    D. Pedro, como bien dices, desde siempre el hombre es el lobo del hombre, debe ser algo primario, tribal, ¿como superaremos las diferencias?.
    Solo desde una posición Humanista, desde una filosofia Personalista, podremos encontrar las pautas a seguir, ante la violencia primaria, solo una actitud de no violencia, logrará neutralizar la negatividad reinante en la sociedad.

  2. Pasaba por aquí... on 31 octubre, 2011 at 8:41

    Comparto el fondo del artículo y del comentario que me precede. No obstante, me gustaría referirme a dos aspectos del problema aunque sólo sea de refilón, ya que su tratamiento exhaustivo excedería con mucho el espacio que debe corresponder a un simple cometario. 1. La industria militar, que necesita "modernizar" y "redimensionar" permanentemente el mercado del armamento y, para ello, no duda en invocar espectros y amenazas… o de inventarlos en caso de necesidad. 2. La dimensión simbólica de instalar uno de los principales pilares del escudo en la base de Rota, cerrando así el círculo de la demagogia psudopacifista del zapaterismo. Vivir para ver.     

  3. Rafael Torres on 2 noviembre, 2011 at 21:56

    Vaya por delante mi declaración de absoluta ignorancia (en otra cosa más) sobre cuestiones geoestratégicas y por tanto no se si nos conviene estar en la OTAN, contribuyendo al “Si vis pacem para bellum” al que se refiere el autor del artículo.
    No obstante siempre he tenido aversión a las alianzas militares, sin duda por traerme a la memoria aquella que autodenominada “Santa”, propició que el duque de Angulema al mando de los Cien Mil Hijos de …..San Luis, repusiera por la fuerza de las armas francesas, el absolutismo de Fernando VII, aplastando al pueblo que pocos años antes había combatido a esa mismas armas francesas, para poner en el trono de España a ese mismo rey al que llamaron “El Deseado”, aunque no fuera mas que un indeseable.
    Por ello en mi juventud me manifesté bajo los lemas de “OTAN NO BASES FUERA” o “YANKEES GO HOME”; firmé asimismo manifiestos contra ello, con destino al parlamento; voté NO en el referéndum de la OTAN y no pude por menos que dar la razón a los “progres” de lo mal que había hecho Franco al propiciar la existencia de bases en el suelo patrio, comprometiendo la independencia, la seguridad y la neutralidad de España, ante lo cual de nada me valía que ello supusiera el fin del aislamiento con que las llamadas potencias “democráticas” habían castigado, no a los políticos franquistas sino, al pobre pueblo español.
    Por eso hoy me resulta indignante que los socialistas (que estando en el Gobierno nos metieron en la OTAN, a la que deleznaban cuando estaban en la oposición) hoy propicien el establecimiento de una base norteamericana permanente y que el Sr. Chaves haga propaganda de ello diciendo que se van a crear entre 600 y 700 (¡nada menos!)  puestos de trabajo. ¿Es que acaso no se crearon muchos (muchísimos) más puestos de trabajo cuando se hicieron las bases en tiempos de la dictadura?; ¿es que esas bases y el fin del aislamiento no supuso el despegue económico de España en los sesenta?; ¿es que la creación y mantenimiento de esas bases no supuso una importante entrada de divisas con las que se atendieron muchas necesidades?.
    Pues si ni aun así queríamos las bases, a las que considerábamos una mancha en la “piel de toro” y que sumábamos a la ya muy dolorosa de Gibraltar, mucho menos podemos admitir esta nueva claudicación a la que nos ha llevado quien no quiso levantarse al paso de la bandera de los EEUU (que representa al pueblo norteamericano) y meses después se acercaba por la espalda al presidente Bush, para pordiosearle un apretón de manos y luego vanagloriarse de que le había llamado “amigo”. Menos mal que ya le queda poco y confiemos en que no le sucedan sus compañeros de partido, que todo puede ser.

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